Los que acusaron al ex Gobernador Eugenio Hernández, hoy están muertos

Los que acusaron al ex Gobernador Eugenio Hernández, hoy están muertos

Eugenio Hernández no tiene quién lo acuse.

Al menos, no hay quién ratifique las acusaciones que lo tienen preso, acusado de peculado y lavado de dinero.

Como si se tratara de una película de mafiosos, de los cinco testigos y denunciantes del ex Gobernador priista, cuatro están muertos y uno está desaparecido. Lo levantaron.

La muerte de quienes han declarado en contra de Eugenio Hernández es sospechosa.

Al ex Mandatario estatal se le acusa de hacerse de mil 600 hectáreas, que estaban destinadas a la zona portuaria de Altamira y que eran terrenos del estado, donados por el Gobierno federal.

Cuatro personajes acudieron a testificar el cómo se hizo Hernández de esos terrenos: Aurelio Parra Bustos era chofer de Fernando Cano, identificado como prestanombres del ex Gobernador Tomás Yarrington, antecesor de Hernández; también testificó Casimiro Mora, ex asesor financiero de Alberto Berlanga, quien fue titular de Obras Públicas estatales y a quien se identifica como testaferro de Eugenio Hernández; de igual forma, testificaron Ramiro Higuera y Edgardo López, quienes asesoraron tanto a Cano como a Berlanga en la compraventa de predios.

Pues bien, el 12 de mayo de 2014 Higuera Martínez se suicidó, se dio un balazo en el Palacio de Gobierno de Tamaulipas. Trabajaba en la secretaría de Finanzas.

El 12 de junio de 2016 Mora fue secuestrado. Lo descuartizaron.

El 16 de agosto de ese año López fue secuestrado y días después se encontró su cadáver.

Meses después, en noviembre Parra fue secuestrado. Hasta hoy nada se sabe de él.

El único testigo que aún vive es Feliciano Reyes Pérez, un activista de 82 años que denunció a Hernández el 31 de enero de 2005.

La detención de Eugenio Hernández se dio el 6 de octubre de este año.

Durante las audiencias, todos los testigos y denunciantes detallaron cómo se operó para que a Hernández se le quedaran las mil 600 hectáreas de las que se apropió, siendo que esos terrenos debían ser usados para asentar servicios al puerto de Altamira.

Ellos fueron advertidos, amenazados y, para su desgracia, están muertos.

¿Historia de terror a la tamaulipeca?

(Con información de Reforma)

Comentarios

Suscríbete a nuestro canal de Telegram
Logo Header Menu