PARTIDOS SIN IDEOLOGÍAS Y SIN ACCIONES GESTORAS

PARTIDOS SIN IDEOLOGÍAS Y SIN ACCIONES GESTORAS

Por Luis Morelos

Se acabó la gestoría en los partidos políticos, bueno,  en los que se acostumbraba hacer esta clase de actividad proselitista. Ya nada más queda, en algunos  la forma simple y cómoda durante el tiempo que no hay campañas, de obsequiar despensas y piñatas, en la temporada navideña. Llegan los procesos electorales y en base a una imaginación muy corta, se regalan despensitas y dulces, y desde luego lonches y refrescos como una manera de ganar voluntades en favor de los candidatos. Hasta allí llega la labor de convencimiento de los dirigentes de estas organizaciones, pero durante el tiempo anterior a las campañas no se cuenta con una agenda de actividades que sirva de atracción de la gente hacia determinadas siglas.

Aparejada con esta falta de trabajo que sirva para convencer y ganar adeptos, está la falta de doctrina política, que también pudiera aprovecharse para engrosar las filas del partido. Desde luego que la gente prefiere, dada la realidad que vivimos, más un apoyo en especie o en efectivo, que la letanía de un catecismo político; y hablarle de democracia a personas de condición humilde muchas veces resulta superfluo, porque con citas ideológicas no se come. No obstante, hay tiempo y hay espacio para todo en esta vida, y se pueden compaginar muy bien tanto la teoría como las acciones prácticas dentro de los programas del partido político. Hay países por ejemplo, que no han superado sus niveles necesarios de desarrollo, pero que han persistido en esa lucha, gracias al adoctrinamiento que los nutre y les indica el camino. Este es el caso de Cuba, nación con graves carencias materiales, incluso con deficiencias políticas muy marcadas, como la falta de elecciones para renovar el poder político, pero que gracias a su doctrina socio política han mantenido la unidad nacional y su confianza en el porvenir,  La teoría revolucionaria ha hecho posible, que este país caribeño cuente con un gran desarrollo en salud, deportes, educación, investigación. No desconozco la otra cara de la moneda, eso es innegable.

En este ejemplo, no debemos negar lo innegable, pero no caigamos en la mentira. Volviendo al tema de la teoría y la práctica de los partidos en México, reconozcamos la mezcolanza que prevalece en la relación de éstos con tal de acceder al poder, revoltura de ideales que al fin se diluyen en ruta hacia el propósito de mandar, de gobernar. “Topen cuernos”, como se dice, el caso es agandallar el poder, sentarse en la silla. El Frente que se ha formado para luchar por la presidencia de la república, entre el PAN,  el PRD  y Movimiento Ciudadano es de lo más grotesco que se pueda usted imaginar, pero también hay que reconocer que ya en el ejercicio del poder, de nada sirve en México el ideal de ver por las mayorías, por el reparto de la tierra, por la igualdad, etc. Se gobierna haciendo como que se hace, y nadie va a venir a hablar de las ideas de Marx, en el caso del PRD, partido que por cierto aglutina a militantes que no saben ni por descuido quién fue este adusto señor, que dijo que su filosofía era la filosofía del estómago, para ser más concreto y aclarar que muchas filosofías se han andado por las ramas y no han descifrado el origen de la desigualdad social, que es  el apoderamiento de la riqueza por unos cuantos, etc.

Y los del PAN, pues tampoco seguirán vericuetos mentales, ya que a la mera hora se sientan a la mesa a comer  del mismo pastel todos los que tienen la sartén  por el mango, sin importar ideologías. El caso es ganar, y después a ver qué pasa; el agua y el aceite juntos es lo de menos, a veces en la realidad no hacen mala mezcla. Ya vimos cómo en las elecciones del 2016, se aliaron el PAN y el PRD para buscar las gubernaturas de Durango y Veracruz, y ahora sigue algo por el estilo. Huecos los partidos, aún son cobijados por la suerte y toda clase de triquiñuelas a la mera hora del voto, y con independientes y todo,  así transcurre la vida electoral del país, quién sabe hasta cuándo. Ni gestoría ni ideología, existen para hacerse propaganda, siendo que antes en el pasado se buscaba ofrecer la mejor opción a la ciudadanía, en base a las ideas sustentadas y también por la serie de gestorías que se llevaban a cabo en apoyo a las solicitudes de la gente. Por ejemplo, los priistas de un comité seccional se unían para pedir arreglos para el parque; para solicitar lámparas para su colonia; etc. Entonces los dirigentes acudían a gobierno a pedir una respuesta a los diversos planteamientos, pero hoy si acaso, se recurre a juntar recibos de la luz o el agua de las personas que piden respaldo a sus protestas de excesivo cobro, pero no se trata de ninguna forma de una lucha de grupos, por exigir distintas cosas.

Lo curiosos es que sin ofertas, los partidos siguen acarreando gente a las casillas, aunque no en un número amplio, pero sí con el mínimo de sufragios para poder ganar una elección. Sin importar si el partido es de izquierda, derecha, centro derecha, centro izquierda se forjan la alianzas y las coaliciones, cuyo único objeto es ganar. Ese es el sello característico de la democracia electoral en México.

Comentarios

Suscríbete a nuestro canal de Telegram
Logo Header Menu