«Papelito habla»

Esta vez no voy a presentar ningún cuento, vivencia o narración, el escrito de hoy cae dentro del ámbito del ensayo, el cual consiste en una serie de consideraciones sobre un tópico en particular, espero y les resulte interesante. Lo escribí el 04 de junio del 2015 y no recuerdo el por qué no debía hablar de política, seguramente había elecciones en puerta, esto es para que se comprenda el primer párrafo.
                                                                        «Papelito habla»
Primeramente he de mencionar que, como dicen en la benemérita A.A «Sólo por hoy», no hablaré de política (partidista al menos) debido a directrices y prohibiciones emitidas por la legislación relativa en la materia. Donde queda expresamente prohibidísimo hacerlo, vamos, hasta pensar en ello, ¡gulp!
La chabacana expresión «Papelito habla», tiene todos los visos -por su cortedad además del diminutivo- de ser mexicana. En mi larga vida, jamás me he encontrado con un papel parlante, me daría escozor. El aserto -falso- se aplica en la mayoría de los casos, a la suerte de preeminencia de quien ostenta títulos académicos, sobre los que carecen de ellos.
Se asocia equivocadamente la tenencia de dichos documentos a: conocimientos, educación y cultura. Pasando por alto la existencia de instituciones «Patito»que titulan en algunos casos a personas sin ningún conocimiento o mérito, también se omite considerar que falsificadores profesionales elaboran esos documentos a petición del cliente, con el grado académico que se le solicite -cédula profesional incluida- ¿le parece esto extraño? Pues que no se le haga tanto, estamos en México, una de las capitales mundiales en el rubro de la corrupción.
Así que cuando se encuentre con uno de esos especímenes -falsarios- que pretenden tener superioridad intelectual merced a poseer papelitos que hablan, esboce una sonrisa de conmiseración y recuerde que «No todo lo que brilla es oro». Desconfíe aún más, si la persona exige que a su nombre se anteponga, licenciado, ingeniero o algún otro título. Recuerde el dicho popular mexicano, «Ya estarás jabón de olor, ni que perjumaras tanto».
En la feria de las vanidades, el reverso de la medalla lo representa el Dr. Víctor Quintana Silveyra -Doctor en Sociología-, quien teniendo los títulos académicos más altos, conseguidos estos en la universidad de clase mundial de La Sorbona en París Francia. Prefiere ser llamado por su nombre de pila, con ello se demuestra que la sencillez sólo es dable a las almas superiores.
Con todo lo anterior, no quiero decir que los títulos obtenidos con mucho esfuerzo y respaldados con conocimientos no importen ¡claro que no! Caería en los terrenos de la envidia que tanto desprecio. Habría que recordar que Lázaro Cárdenas del Río -Presidente de México 1934-1940- no tenía su instrucción primaria terminada, y fue uno de los mejores presidentes que hemos tenido, y por mucho.
Otro caso paradigmático, lo es, el escritor jalisciense -de ciudad Guzmán antes Zapotlán el Grande- Juan José Arreola, que sólo tenía su certificado de primaria, sin embargo ha sido uno de los mexicanos más cultos que hayan existido en nuestro país, políglota -hablaba correctamente varios idiomas- además, y Maestro universitario en México, Sudamérica, EUA y Europa. En la actualidad, la SEP, le hubiera impedido incluso dar clases en primaria, por carecer del papelito que habla y por «No tener perfil», perfil que si tienen algunos papanatas que se dicen profesores.
Ahora analicemos en esta misma vertiente el caso de dos expresidentes, a cual más de deprimente. Durante el gobierno de Vicente Fox, se decía que tenía un doctorado en Economía por la prestigiosa universidad de Harvard, en lo particular me intrigaba que así fuera, debido que encontraba su razonamiento silvestre y primitivo, no entendía como había obtenido ese grado académico con su inteligencia chata, plana, limitada. Todo se resolvió vía un comunicado oficial de la mencionada universidad de Harvard, negando el doctorado. Sólo había tomado un diplomado de pocos días de duración, ¡para desternillarse de risa!
El otro caso, más triste y estrujante aún, lo protagoniza el político mexiquense EPN, quien se atribuye falsamente el grado de licenciatura, no mencionando en que carrera ni en que universidad concluyó sus estudios -si, es normal que se olviden esos detalles ¡ja!-. Sus millones de malquerientes no le vemos preparación ni gracia alguna. Muchos de ellos, se han dado a la tarea de investigar su supuesta vida académica, no encontrando registro alguno, vamos ni de estudios de preparatoria. Sugiero que busquen en EUA o Europa, debido al amplio dominio de los idiomas que posee, o bien ¿nos habrá engañado acaso? ¿Su descollante, hiper, prodigiosa cultura dónde la obtuvo?
Y así hay muchos, ¿conoce usted alguno?
 
Libro recomendado de la semana
Hoy corresponde a «El matemático», del autor mexicano Arturo Azuela. Esta novela es de ángulos muy diversos, de rupturas y objetivos audaces. Junto a la creación y recreación de los problemas de las matemáticas del siglo XX, en un entorno profundamente humano, hay pasiones cotidianas, antiguos y nuevos problemas, frustraciones, pecados capitales, incertidumbres y conquistas insólitas. Es un texto muy bien logrado, sin embargo, deberá el lector contar con el abc de la ciencia matemática para medianamente entenderle, es un libro algo complicado, metafísico, abstracto, un tanto cuanto insondable para el lector común. Las matemáticas son el lenguaje de los iniciados y sus disciplinas adyacentes tales como: filosofía, geometría, física y astronomía, la tornan interesante aunque en algunos pasajes se convierte en un galimatías.
«Hay licenciados sin título y título sin licenciado»
Anónimo
“Las universidades no crean tontos, solamente los desarrollan”
George Horace Lorimer
“La facultad de filosofía… ese lugar al que se inscriben los que están interesados en nada y fingen que les preocupa todo”
Fabrizio Mejía Madrid
 
José Cruz Pérez Rucobo

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