AMLO es una persona muy terca, por eso piensan que es autoritario: Carlos Urzúa

En una entrevista de noviembre de 2018, el hoy extitular de Hacienda hace una revisión de los últimos cinco sexenios

Andrés Manuel López Obrador es una persona muy terca, a la que es difícil hacerle cambiar de opinión, por lo que se tiene que tener tiempo y buenas razones para hacerlo cambiar…eso hace que la gente piense que es autoritario, dijo el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa, en una entrevista de noviembre de 2018 con TecRewiew, ya con la 4T en la antesala del Gobierno.

Perfilado como titular de la SHCP, el doctor en Economía por la Universidad de Winsconsin, accedió a dar una entrevista a su alma máter, el Tecnológico de Monterrey, donde estudió la licenciatura en Matemáticas.

En ella también afirma que de los últimos cinco sexenios, el de Ernesto Zedillo fue el mejor, y en cuanto a corrupción, el de Enrique Peña Nieto se llevó las palmas.

Ya perfilado como titular de la SHCP, el doctor en Economía por la Universidad de Winsconsin, accedió a dar una entrevista a su alma máter, el Tecnológico de Monterrey, donde estudió la licenciatura en Matemáticas.

Ante su discreción, que a decir del entrevistador genera suspicacias, Urzúa planteaba: “Quizá lo más complicado no es tener los reflectores, sino el acoso de periodistas. Están acostumbrados a recibir dinero y obviamente nosotros –y yo en particular– jamás les daremos un quinto. Va a ser interesante cómo van a cambiar, pues muchos de ellos reciben dinero del gobierno federal”.

Y para remarcar, dijo que se acabaría el chayote.

Carlos Urzúa conoció a AMLO en 1996, cuando era profesor de El Colegio de México. Los presentó el jurista y catedrático Samuel del Villar. En aquel momento, López Obrador era presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y tenía problemas con el programa económico. El doctor Urzúa lo ayudó. “Y desde entonces me tiene mucha confianza”, contó en ese entonces en su despacho del Tecnológico de Monterrey.

—A Andrés Manuel lo han señalado de ser autoritario y que no le gusta la crítica.

—Es una persona de firmes convicciones. Pueden ser correctas o incorrectas. Depende de la precisión de cada uno. A mí, en lo general, me parecen correctas. Sí es una persona, yo no diría que autoritaria en el sentido de que ordene o sea muy vertical en su manera de gobernar, pero sí es una persona, yo diría, muy… terca. Terca en el sentido de que es difícil hacerle cambiar de opinión y uno tiene que tener el tiempo y las buenas razones para hacerlo cambiar de opinión. Eso hace que la gente piense que es autoritario. Ahora, para quien no lo conoce, sí puede imponer un poco. Luego, la gente ya no se atreve.

De acuerdo con Urzúa, la crisis que hubo en 1982, fue por políticas erróneas en el sexenio de José López Portillo. Acepta que la muerte de Colosio influyó en el 94 y 95, mientras que considera que el levantamiento zapatista ni siquiera tuvo alguna repercusión.

“Pero el problema realmente, en la época de Carlos Salinas, se empezó a gestar en el 91 o 92, cuando empezamos a tener un peso sobrevaluado de manera muy notable; ya en el 92, teníamos un déficit de cuenta corriente del orden de 7 % del PIB. Cuando se tiene un déficit de cuenta corriente, es decir, de comercio, del 7 % del PIB, no hay manera de que se pueda salir del problema si no devalúan. Y ellos no quisieron. Si hubieran corregido eso, en el 92, creo otro gallo nos hubiera cantado. La siguiente gran crisis fue en 2008 y 2009, pero ésa fue mundial. Siempre hay riesgo de crisis mundiales, pero no las veo venir en las siguientes dos décadas”.

Urzúa dice que a Zedillo le tocó el cartucho prendido. “Llega en el 94 y ya estaba el problema. Creo que, de los últimos cinco sexenios, fue, en términos de manejo gubernamental, el mejor. ¿Cometió errores? Sí. Uno fue la educación, descentralizar la educación a lo bestia; fue un error grave. Todavía lo seguimos pagando. Darles el dinero a los gobernadores y los gobernadores usando el botín para asuntos políticos, antes que otra cosa”.

En cuanto a Vicente Fox, considera que fue muy malo, pues se desperdició la bonanza petrolera que hubo, con precios del petróleo muy altos, mientras que con Felipe Calderón, el número de empleados del gobierno federal creció de manera extraordinaria. “Inventaba todo para dar puestos a sus amigos”.

Añade que Calderón tuvo el problema de la crisis, de la gran recesión. La pobreza se fue a las nubes y ya no pudo hacer nada o muy poco. “Y en el caso de Peña Nieto, el incremento en la deuda tan fuerte; porque la heredó de Calderón, en un 34 % de PIB, una cosa así, y llegó al 49 o 50 %, del PIB en tres años”.

—Esta transición no es tan tersa como se ha venido diciendo…

—No. Nos dejan muchos problemas. En México ha habido una gran corrupción de sexenio a sexenio, pero éste (el de Enrique Peña Nieto) quizá se llevó las palmas. Ése es el problema.

La entrevista original en TecReview

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