«Daría toda mi fortuna porque mi hijo estuviera bien»

En esta ocasión, presento una historia verídica de mi amigo el Arq. José Luis Rodríguez conocido líder social en Cd. Juárez. Nos habla de una poderosa familia con importantes nexos políticos y un glamour que algunos de nosotros sólo vemos en las películas. La narración algo extensa tiene su clímax en el párrafo final, cuando el magnate declara las palabras que dan nombre a esta colaboración. El relato está ubicado en los años 70’s, 80’s y 90’s aprox.
                                               «Daría toda mi fortuna porque mi hijo estuviera bien»
Nací y crecí en barrio populoso, por no decir a mis 3 años en un cuarto de 3 x 3 con piso de tierra, todo esto ante la separación (divorcio) de mis padres. Mi padre siempre vivió en la colonia Roma, a media cuadra de El Palacio de Hierro, con el vivía solo los fines de semana, el resto de los días con mi mamá.
Mi padre dejó trunca su carrera de contabilidad. Desde los 16 años ingresó a trabajar al servicio postal (correo), seleccionando la correspondencia, en las oficinas centrales de esa administración. Todo esto es la Ciudad de México. Ya de niño recuerdo de algunos trabajos de mi padre, en bienes raíces, vendiendo lotes en Satélite (1962), luego en una empresa de jugos y vinos.
Finalmente ingresa como vendedor a una empresa de nombre Delta Electric de México, quien lo recomienda fue un conocido de él, de nombre Ricardo Gómez Villa, a quien mi padre auxilio en su campaña a diputado por un distrito de la capital del país, bajo las siglas del PARM, Gomez Villa era el contralor de Delta Electric de México, empresa ubicada en la colonia Condesa, calle Pachuca.
Después de unos años mi padre es ascendido a Gerente de ventas, la empresa tenía un solo cliente, la CFE. Le vendían transformadores, cuchillas desconectadoras de energía eléctrica y demás accesorios.El dueño de la empresa un hombre descendiente de españoles Ricardo Garcia Beltran, siempre lo vi como un buen hombre. Trataba bien a mi padre, a mi hermana y a mi.
El ingeniero, como le decían, Ricardo García Beltrán, era un hombre millonario, tenia varios negocios y era accionista en empresas cono Marriot y cremeria Chalco. En algún momento compró una mina de amatista en el estado de Guerrero por allá por la sierra, a unas horas de Iguala, transportándose en mula. Allá mantuvo a mi padre por unos meses, para que le administrara esa inversión(1967).
El ingeniero García Beltrán, ademas de  millonario era algo extravagante, disfrutaba de la vida en sus viajes constantes al África, Asia y otros lugares, tenía gente que le contrabandeaba desde piezas talladas de marfil, hasta joyas preciosas (esmeraldas, rubíes y otras). En los años 70’s uno de sus autos era un Cadillac del año, nacional (como le hacia, quien sabe). En algún momento cambia sus oficinas a la colonia Polanco, su nuevo domicilio de Delta Electric, Eugenio Sue 126, entre las avenidas Horacio y Homero, la empresa también cambiaría de nombre por Southern Electric. Y mi padre es ascendido a Gerente General.
En lo personal y yo todavía chamaco de reciente ingreso a la secundaria, veía con asombro las nuevas oficinas, un lujo exagerado, mobiliario nuevo de López Morton, escritorios, sillas, sofás, mesas, etc. La oficina con una fachada impecable, puertas de madera, fue el primer portón eléctrico que vi, pero en madera trabajada , con acabados de primera, esas oficinas con los años, serían adquiridas, por Roberto Madrazo Pintado, después de su derrota a la presidencia de la república.
Los interiores de las oficinas, lujosos y extravagantes, las paredes de algunas áreas, labradas en maderas finas, había un vestíbulo principal de unos 120 metros cuadrados con jardines exteriores exóticos y algunas estelas mayas, paredes tapizada con bambú y vegetación selvática. El vestíbulo de antesala a la oficina del ingeniero García Beltrán, con un jardín interior de unos 50 metros cuadrados, los muros de vidrio y el mobiliario, sillones tapizados con piel de antílope, cebra y asientos que eran patas de elefante de la rodilla hacia abajo, con una base de madera fina.
Ya en el despacho principal una de sus paredes lucía el cuadro de la muerte de San José, el original, no el que se muestra en el museo del Prado, una consola con cinco televisores, el escritorio con incrustaciones de chapa de oro en las esquinas y más. Esta propiedad era una de las varias con las que contaba el ingeniero, tenía su residencia en las lomas de Chapultepec, otra más en Coyoacan (para fiestas privadas a funcionarios de la CFE), una más en Acapulco, otra en las Vegas, un chalet en Suiza y quizá algunas más.
Conocí su residencia en las Lomas, de la descripción de las oficinas, me quedo corto para la majestuosidad de su casa, de unos dos mil metros cuadrados de construcción. Con alberca en donde me bañe dos, tres ocasiones, en que fui invitado a jugar y nadar con Ricardo y Tony, dos de sus tres hijos. El mayor de mi edad, el otro un par de años menor.
Solo por mencionar dos espacios de su residencia, uno era un calabozo (un subterráneo) al cual se accesaba por uno de los jardines que parecían campos de golf. Al abrir una reja, el switch y se encendían una especie de antorchas, simuladas con los focos. Apostadas sobre el pasillo unas armaduras medievales y más adentro  se abría el espacio, para dar lugar a un salon de fiestas. Una pista de baile con piso de marmol, cabas alrededor con botellas de vinos, una ruleta estilo las Vegas y unas máquinas tragamonedas muy antiguas, sin faltar una especie de escenario al mismo nivel de la pista de baile, con instrumentos musicales, el despacho de la casa otra extravagancia.
Mi padre deja de laborar para Southern Electric, después de 10- 12 años de su vida, algunos años después nos enteramos por medio de la prensa de la detención del hijo mayor del ingeniero Garcia Beltran (sexenio de Miguel de la Madrid). Ricardo el hijo mayor con quien llegue a jugar, era detenido junto con su tío Andrés García Beltrán. Se les acusaba de evasión fiscal por muchos millones de pesos, con mi padre les visitamos en el reclusorio sur, por los años 80’s, nos enteramos que la acción tenía tintes políticos, ya que el ingeniero García Beltrán, mediante Southern Electric, se había formado una sociedad con Jorge Díaz Serrano (como director de Pemex) y George Bush padre, comercializaron millones de dólares en equipo y ducteria para los poliductos que se construyeron en México.
Un año más tarde obtendrían su libertad, hijo y hermano del ingeniero García Beltrán, a este nunca lograron atrapar. Años después ingresaría también a prisión Diaz Serrano. Los tres hijos del ingeniero Ricardo García Beltrán, Ricardo, Antonio y Rodrigo. Este último con discapacidad mental. Algún día el ingeniero en la confianza que tuvo con mi padre, le diría… Sr. Rodríguez, «Daría toda mi fortuna a cambio de que mi hijo Rodrigo estuviera bien». Hoy esta familia debe vivir en Brasil, desconozco, si aun vive el Ing. García Beltrán, que debe pasar de los 90 años.
Arq. José Luis Rodríguez
Libro recomendado de la semana
Esta vez corresponde a «No era el mar», del autor mexicano (más aún, chihuahuense) Armando Gutiérrez Mares. El Escritor es Ingeniero Químico egresado de la UNAM, sin embargo se maneja de forma notable en el arte de la escritura. Este volumen es una colección de cuentos narrados desde diferentes ángulos, tanto por su temática como por sus espacios narrativos en que se construye. Muy interesante lectura y muy comprensible, aborda tanto el misterio como la cotidianidad con desparpajo, se advierte que detrás de su forma de escribir, hay un erudito y avezado lector. Aquí quiero hacer un paréntesis, la lectura es lo que da sustento al Escritor, cuando se es un improvisado salta de inmediato a la vista. No puede ni debe escribir libros quien no lee, pediría a las editoriales un mayor rigor en sus métodos de selección.
“Sin haber conocido la miseria es imposible valorar el lujo”
Sir Charles Chaplin 
“El lujo arruina al rico y aumenta la miseria de los pobres”
Denis Diderot
“La única discapacidad en la vida es una mala actitud”
Scott Hamilton
José Cruz Pérez Rucobo

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