SUMISIÓN

El artículo/ensayo que hoy presento, lo escribí originalmente en octubre del 2012, a siete años de ello lo encuentro escalofriantemente actual. Aunque la sumisión es un fenómeno que se da en el ámbito de la iniciativa privada así como en la función pública (cuando se trabaja para cualquier nivel de gobierno) es en este último donde la degradación del ser humano muestra su más horrenda cara. Comentario al calce, si es usted una persona de bien, hágase un favor, ni incursione en la política, esa actividad es regularmente (hay pocos que escapan a esta generalización) para personas sin sentimientos, formación, humanidad, ética ni valores
 
                                                                                       SUMISIÓN
 
¿Sabe usted qué tan exitosa puede ser una persona sumisa en México? Es mucho más de lo que imagina, es casi la llave mágica que abre todas las puertas; en la vida laboral, comercial, social e incluso afectiva. En nuestro país es una «Cualidad» muy apreciada, el servilismo es pues sinónimo de éxito. En mi caso particular, cuando aún era pequeño leí un consejo que me impactó y he intentado seguirlo. El consejo reza así; «Sé soberbio con los soberbios, y humilde con los humildes» ¡suena bien! pero es de difícil aplicación, es un poco ir al Contrario Sensu del actuar común.
Ya que se estila ser humilde (arrastrado) con los poderosos y soberbio (prepotente) con las personas humildes. En mi vida laboral (y siempre hasta la fecha) apliqué la fórmula original, y lo que a mis subordinados les encantaba (un trato igualitario y de respeto) a mis superiores (en jerarquía únicamente) les disgustaba mi falta de sumisión. De hecho mi carrera profesional se estancó por no ser un tirano con mis compañeros subordinados y menos un lame suelas con los jefes. Cuenta la leyenda que cierto día, en cierto país «De una región de entre centro y Norte América de cuyo nombre no quiero acordarme», ¿se me ocurrió o es el el famoso inicio de Don Quijote de la Mancha? Grave problema el mío el de la divagación, volvamos…
Cierto día, en cierto país el Presidente del mismo tuvo una inesperada vacante ¿el puesto? Nada menos que Secretario de Economía (el anterior renunció «Por motivos de salud»). Para tal encomienda, mandó llamar a famoso Doctor en Economía, miembro destacado del CIDE (Centro de Investigación y Docencia Económica). Le comenta del puesto desierto, el profesional en la materia muestra interés, entonces le hace la siguiente pregunta ¿cuánto es 5+5? Confundido debido a la simpleza de la pregunta le responde, ¡son 10 Sr. Presidente! Cuestiona nuevamente el Primer Magistrado ¿está usted seguro? Si, le responde, se queda pensativo y después de un momento le dice que lo va a pensar y que se comunica en caso de sea él, el elegido.
Luego manda llamar a prestigiado matemático con la misma tremebunda pregunta ¿el resultado? El mismo, y similar conclusión de la entrevista. Finalmente se acuerda de aquel amigo de la infancia-adolescencia, también famoso pero por tranza, barbero, barbaján, inmoral y deshonesto aparte de burro escolarmente hablando. Le ofrece la nada despreciable posición en el Gabinete. Le hace la pregunta antes enunciada ¿cuánto es 5+5? El aludido responde con otra pregunta ¿cómo para cuanto le gustaría? Agrega luego, depende si es a la venta son 11 y si es a la compra 9. Respuestas que eran las esperadas ¡quedándose con el puesto! A algunos magnates o a simples jefes les gusta que a su pregunta ¿qué horas son? Se les responda ¡las que usted diga patrón!
Para no seguir relatando en primera persona ya que le quita calidad al texto y se juega fatalmente al yo-yo, me situaré en tercera persona, como relator exterior a la historia. Contaré lo sucedido al primo de un amigo. Dicho personaje sufrió muchas vicisitudes en su vida profesional ya que en muchos buenos empleos fue rechazado por el terrible defecto de estar «Sobre calificado» para el puesto solicitado. Decía, se preguntaba el pobre sujeto ¿si mi nivel de Inglés y de conocimiento fuera inferior me habrían contratado? Nunca comprendió el gran valor que muchos empleadores le daban a la sumisión y a la estupidez.
Sus resultados en exámenes y entrevistas espantaban a sus futuros jefes, optando estos por cortar por lo sano, no contratándolo. Pero, ¿como pedirle a un hombre joven que finja demencia? Que se equivoque a propósito en alguna prueba de conocimientos. Es ir contra su naturaleza, además de ir en desventaja con muchos otros que son tontos «Naturalitos» no se fuerzan en serlo. ¿El final de la historia? Los ineptos, barberos y sumisos están muy bien colocados en la iniciativa privada y en el Gobierno y gozan de prosperidad económica. ¿El primo de un amigo? ¡Ah! Él vende sus productos que elabora en la vía pública.
Libro recomendado de la semana
Esta vez es «Trece runas» del autor alemán, Michael Peinkofer. Este Best seller es una interesante novela de misterio, magia y aventuras que datan de 500 años y tocan de manera tangencial al héroe nacional de Escocia Sir William Wallace, también llamado, «Braveheart», quien unió a los diferentes clanes escoceses y así librarse del yugo Inglés. Escocia siglo XIX, un secreto y una oscura hermandad pueden cambiar la historia de Inglaterra. Un misterio que retrata la maquinación por el poder cuyo origen se remonta a la edad media, una trama enraizada en las oscuras tradiciones druídicas. Lectura muy recomendable y ligera.
«La sumisión a un hombre débil es disciplina, la sumisión a un hombre fuerte es sólo servilismo»
Gilbert Keith Chesterton
 
«Como decían los griegos, muchos saben como adular; pocos saben como alabar»
Wendell Phillips
«Cuando te veas como eres, ha de parecerte natural que te desprecien»
San Josemaría Escrivá de Balaguer
José Cruz Pérez Rucobo

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