Obsolescencia programada

El artículo que hoy presento lo escribí en diciembre del 2011 con el título de «No sirve para nada», refiriéndome a que los productos de hoy en día tienen una corta duración de vida útil, en los comentarios del portal El Agora me indicaron que ese fenómeno se llama Obsolescencia programada, este consiste en que los fabricantes hacen a propósito el acortar la vida útil de sus productos para que compremos su mercancía con mayor frecuencia.
 
                                                                               Obsolescencia programada
 
¿Han escuchado tan lapidaria sentencia «No sirve para nada»? Aplicada preferentemente a personas que no han dado un golpe en la vida (Tal vez los «Ninis»sean un buen ejemplo). Vamos a analizar primero a las cosas antes de meternos en honduras y herir susceptibilidades con las personas. Empecemos por los electrodomésticos ¿Se ha dado cuenta de la pasmosa corta vida de su licuadora o plancha? Ya todo es desechable, los objetos están deliberadamente construidos para durar poco.
 
¿Dónde quedaron los talleres en los cuales reparaban esos artefactos? Ahora todo viene sellado ergo, es irreparable. Que decir de las lavadoras, los refrigeradores, de la estufas, de los automóviles. Estamos inmersos en un consumismo irracional, absurdo donde todo es caro, solo la fuerza de trabajo es barata.
 
Hay 2 nuevos productos que son el colmo de: Por un lado- avance tecnológico y por el otro- consumismo salvaje. Dichos productos son: La computadora y el teléfono celular. Los cuales nos obligan a estar constantemente invirtiendo en ellos, so pena de que resulten anacrónicos en corto tiempo. Hay una frase que dice «Todo tiempo pasado fue mejor». Tal vez tampoco sea cierto, pero concluyamos que al menos en lo que respecta a los objetos, herramientas y utensilios si eran más sólidamente construidas.
 
¿Qué pasa con las personas? Al ritmo de «Como han pasado los años» hago las siguientes reflexiones:
Antes, algunos políticos eran personas preparadas, hoy, ni leen.
Antes la honradez, era una cualidad, hoy, es un estorbo.
Antes un joven con secundaria, estaba bien instruido, hoy, no saben escribir ni su nombre.
Antes los Maestros eran personas cultas y con amor a su hermosa profesión, hoy, son operadores políticos, sin un ápice de cultura, viendo la forma de ganar más y trabajar menos.
Antes la virginidad era apreciada, hoy, es despreciada.
Antes el salario mínimo servia para sobrevivir, hoy, no alcanza ni para mal morir.
Antes la música eran acordes que elevaban el espíritu, hoy (Algunas) son puras estupideces.
El conflicto, no es generacional, es de sentido común. Si usted amigo lector piensa que vamos en la dirección correcta ¡Perfectamente!
 
En mi caso como dijera Pérez Reverte en el libro El Maestro de esgrima, «No sé si nací tarde, o no he muerto en forma oportuna» ya que pienso que algunas cosas y algunas personas «No sirven para nada».
 
Libro recomendado de la semana
Esta vez el elegido es, «El enigma de Cambises», del autor inglés, Paul Sussman (1966-2012). Es una novela de aventuras y misterios continuos que atrapan en su lectura, con un novedoso ritmo de película, repleta de detalles de arqueología e historia de Egipto. Cuenta la historia que en el año 532 A.C, el rey persa Cambises envió un ejército de 150 mil hombres al oasis de Siwa para destruir el oráculo de Amón. Mientras cruzaban el desierto occidental de Egipto, aquellos soldados y mercenarios fueron alcanzados por una tormenta de arena y nunca más se supo de ellos. Hasta que 2,500 años después… de ahí deriva una intrincada trama que involucra a, arqueólogos, fundamentalistas árabes y gobiernos con sus voraces y monetarios intereses.
 
Película recomendada de la semana
Vaya clase de película argentina que recién termino de ver, se titula «Un ciudadano ilustre». Trata de un ganador del premio Nobel de Literatura (ficticio) que habiendo salido de Salas, pequeño pueblo de Argentina, regresa para ser investido como ciudadano ilustre y para sufrir todo tipo de calamidades y desprecios incluso un intento de asesinato. No se la pueden perder, se refleja con crudeza la condición y miseria humana. Concuerdo en la totalidad con la filosofía que inspiró esta cinta y en cierta parte me identifico con ella. El pueblo bueno y sabio no tolera la cultura, estoy consciente que mi forma de escribir me aleja del mismo, la gente rechaza a la gente que piensa, que confronta, quiere leer escritores que escriban de cosas bonitas y las cosas bonitas no tienen interés en la literatura, son insípidas, ingenuas o falsas.
«Vivimos en una mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase que desprecia el contenido»
Eduardo Galeano
 
«Gastamos dinero que no tenemos, en cosas que no necesitamos, para impresionar a gente a la que no le importamos»
Will Smith (actor)
 
«Toda nuestra Economía se basa en la Obsolescencia programada»
Brooks Stevens
 
José Cruz Pérez Rucobo

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