Una nueva oportunidad

Esta vez les relato un suceso sangriento (operación quirúrgica), que espero tenga un final feliz y el dolor sentido me redima de las malas acciones en que como todo ser humano he cometido. El pasado 21 de noviembre ingresé al quirófano del Hospital Integral Regional de la comunidad (NCG). Como lo mencioné al principio, fue cruenta en exceso, sentí que era el fin para mi.
 
Deseo enfocar este hecho de la manera más positiva posible y manifestar mi eterno agradecimiento a varias personas e instituciones: 1ro al excelente trabajo del Dr. en Urología Jorge Eloy Solís Hernández cuyas manos virtuosas fueron guiadas por el Gran Rector del Universo, 2do a las maravillosas enfermeras y enfermeros (sin excepción alguna), 3ro a los médicos de varias especialidades por su trato cálido y humano (salvo un par de barbajanes), 4to a la institución, Hospital Integral Regional y a su personal administrativo, 5to al Ing. Químico y buen amigo Gerardo Schill por haberme dado una bendición de salud que me hizo ir confiado, 6to a los miembros de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días por estar siempre presentes, 7mo a los amigos que se interesaron por mi salud, 8vo a los participantes de el Albergue por llevar comida en forma gratuita a los ahí internados.
 
En la cama de un hospital y en la cárcel se conoce a los amigos.- palabras muy ciertas, cree uno tener muchos y es decepcionante saber que no es así. De hecho también les agradezco a los malos amigos que con su desinterés me hicieron conocerlos y sin rencor alguno alejarme de ellos.
 
Titulo este artículo como una nueva oportunidad, porque estos acontecimientos deben servir para reorientar la vida hacia senderos de la positividad, el trabajo social, el servicio a los necesitados y sobre todo a ser feliz y hacer felices a los que me rodean. Dejé para el casi final a los compañeros de cuarto (sala general) Apolinar quien falleció al tercer día, don Manuel, Luciano y a Demetrio, un angelado amigo que me dio ánimos en medio de la desgracia compartida. Ahora si la más importante de todos, mi compañera de vida Carmen Lara Reyes por su abnegación y amorosos cuidados.
 
José Cruz Pérez Rucobo

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