Para ganar, hay que ganar el corazón juarense

Por: Norberto Emmerich

En el extremo norte del país, cuando el largo territorio mexicano queda atrás, se encuentra Ciudad Juárez. Mirando hacia dentro de México, la próxima ciudad tardará 123 kilómetros de distancia en aparecer, mientras por el contrario Estados Unidos abre sus puertas a unos pocos minutos de distancia recorridos a pie.

A pesar de esta caprichosa grieta de separación que sufre Ciudad Juárez respecto a su país y a su estado, la capacidad de conquistar el voto de su millón y medio de habitantes decidirá la elección a gobernador el próximo 6 de junio.

No será una tarea fácil, porque la pandemia sigue su curso a toda marcha y está dejando su marca en la ciudad, estampando al menos tres grandes cicatrices:

En primer lugar, la crisis económica con la carga de desempleo, cierre de comercios y empresas y el crecimiento en los niveles de pobreza. Una cuarta parte de la ciudad se ha visto afectada con cierres y la caída de los trabajos por cuenta propia, suspendidos por la contingencia del Covid-19. Un 26% de los juarenses vive en la pobreza, un porcentaje que seguramente fue aumentando a lo largo del año 2020.

En segundo lugar, la ciudad experimenta una nueva oleada de violencia, después de la “guerra” de los años 2008-2012. Aquella dejó claras connotaciones urbanas: muros, alambres de púas, guardias de seguridad, cotos y calles cerradas, retenes, casetas, recurrentes patrullajes militares y policiales. Ahora se suma la ausencia de coordinación de seguridad y casi 1500 homicidios en todo el año 2020, con un promedio de 120 homicidios mensuales, 4 por día. Es como si en todo México hubieran sido asesinadas 120 mil personas, 3 veces más que la cifra real.

En tercer lugar, una infraestructura urbana deteriorada, hambrienta de inversión básica para una ciudad desordenada, caótica y endeudada. Sin desagües pluviales, sin transporte público, mal iluminada, llena de encierros y plagada de irregularidades, Ciudad Juárez sigue siendo una ciudad de “paso”.

La persistencia y gravedad de estos problemas a lo largo de los años supone la existencia de un marco de impunidad en la aplicación de justicia y de corrupción en el manejo del presupuesto público. No se trata solo del colapso de una sociedad, sino del colapso del gobierno y del Estado, porque nadie cree en ellos.

Confianza es la palabra del momento. Es preciso recuperarla en las instituciones, en los gobernantes y en las reglas de juego, para que todos las respeten, las apliquen y las reclamen. Sin la mutua confianza no habrá forma de frenar la impunidad y la corrupción. La frontera norte siempre ha sido un importante laboratorio social, económico y político del futuro del país. Corresponde ahora experimentar la capacidad que tiene la política de provocar “milagros” y producir un nuevo futuro.

Con mucho olfato y decisión, el domingo 3 de enero Maru Campos lanza su precampaña en Ciudad Juárez, donde termina México y empieza América Latina. También es una forma de indicarle a todos los otros candidatos que la “Heroica” merece la primera y principal atención.

Por conveniencia y por convicción, ganarse el corazón de los juarenses será la expresión real de las elecciones 2021.

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