*Perdidos los “demoledores” *Quezada “empinó” a Fermín *Ojo con los de la DSPM en las elecciones

Columna Vía Libre


Tras la polémica estrategia demoledora de El Caballo Lozoya y Miguel Riggs, hay dos puntos a destacar, el primero es que no hay publicidad mala y ahora miles de ciudadanos desinteresados en la política pero ansiosos por ir a las urnas, ya conocen a estos dos personajes de los que seguramente jamás habían escuchado; el otro punto es la bronca en la que se metió Miguel Riggs, y es que lejos de los asuntos legales, ahora se arrepiente de haber rechazado la reelección que ya le había autorizado el PAN para su diputación federal, pues ya le quedó claro que una vez pasada la jornada electoral, Alfredo Lozoya se retira cómoda y tranquilamente a Parral con su equipo de “amigos” que lo cuidan, mientras que Riggs se queda sólo y sin protección.

Dicen los que saben, que el ex panista terminará emigrando a la Ciudad de México, desde donde dirigirá Rigba y sus demás bussiness, pero sabe muy bien que pasará un buen rato antes de que vuelva a pisar tierras norteñas sin temor a que “los malos” se las cobren doble.

No hay que ser muy listos para darse cuenta que apenas dimensionó en lo que se metió, pues con sólo ver el semblante de miedo y los hombros caídos con que “dio la cara” en la rueda de prensa que ofreció su compa El Caballo, al que definitivamente sí le valió un cacahuate haber pisado cayos delicados.

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Hablando de chapulines que buscan la alcaldía capitalina, Marco Adán Quezada, está dispuesto a sacrificar a su “amigazo” de toda la vida -já-, Fermín Ordóñez, con tal de salvar su propio pellejo, y es que con la ayuda de su equipo jurídico y una que otra porra de Morena -partido del que se quiere desmarcar a toda costa-, ya prepara la impugnación por la determinación del Tribunal Estatal Electoral entorno a la sanción que se le impuso por actos anticipados de campaña y el reparto de “detallitos”.

Aunque la increíble multa de 4 mil pesos no le preocupa en lo absoluto, le hace ruido por el mensaje político que esto representa, pues días atrás aseguró, juró y perjuró que si lo cachaban repartiendo despensas, renunciaría a su candidatura, cosa que fue acreditada nada más y nada menos que por el propio Tribunal Electoral.

El equipo de Marco ha sido muy claro en que el “errorcito” fue de Fermín Ordóñez, a quien se le ocurrió entregar apoyos en especie y hacer eventos en tiempos no electorales, sin prevenir que sus fans no perderían la oportunidad de sacar las cámaras de sus teléfonos; Quezada ha hecho énfasis en que él no tuvo nada que ver y que cuando llegó Nancy Flores, la funcionaria electoral, al que cacharon fue sólo a Fermín, por lo que pedirá que la sanción sea sólo para su cuate, lo que le permitirá limpiar su nombre a costa de “empinar” a otros, tan típico en él.

Sabemos que los pretextos son muchos, pero también sabemos que andar de lengua suelta a veces pesa, sobre todo en tiempos electorales y cuando el que te cierra la boca es un órgano colegiado como lo es el que encabeza Julio Merino; por cierto, el único magistrado que metió las manos por Marco Adán, fue Jacques Jacques.

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Marco Bonilla, debería de poner más atención y empezar a preocuparse por las traiciones de varios mandos policiacos que ya están pensando en apoyar a Marco “El Malo”, así lo demuestran en las constantes carnes asadas que les organiza el expriísta para “lavarles el coco” y prometerles bonos por aquí y por allá.

Los uniformados aseguran que los tiempos de bonanza para la DSPM se vivieron en la administración del AeroShow, debe prestar mucha atención Bonilla, pues esto le puede restar votos, porque cada oficial de policía representa varias familias, y gran parte de la corporación, sobre todo los altos mandos, ya que les están endulzando el oido.

Aprovechando la situación, la gente de Quezada busca también replicar ese interés en los cerca de 700 servidores públicos que quedaron en la administración pública y que fueron integrados en el trienio anterior al de Javier Garfio, por eso Manque Granados, deberá buscar la estrategia correcta para medir lealtades…

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