Ensayo publicado en el NYT señala las coincidencias entre el líder de Vox y AMLO

“En teoría radicalmente opuestos, pero se parecen más de lo que les gustaría. Son la confirmación de que el manual del populista no distingue entre países, bandos y, sobre todo, estrategias para lograr sus objetivos”, es la premisa del ensayo publicado en The New York Times que pone sobre la mesa los paralelismos de extremos entre Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, y Santiago Abascal, líder de la extrema derecha en España.

“No podía ser de otra forma: más allá de las etiquetas ideológicas, los populismos tienden a encontrarse en el espacio común del ruido y la estulticia”, añade el texto que define cinco coincidencias que hace a Abascal y López Obrador “primos hermanos de la política”.

Se detalla cómo ambos personajes hacen de la historia un arma para defender su punto sobre las deudas de clase según la óptica personal. AMLO decidió eliminar la estatua de Colón sobre Paseo de la Reforma para colocar la estatua de una mujer indígena, mientras que Abascal estuvo en México a unos días de la celebración de los 500 años de la conquista y dijo que con la llegada de los españoles se “logró liberar a millones de personas del régimen sanguinario y de terror de los aztecas”.

“La glorificación sesgada que Abascal hace de la Conquista de América y los intentos de López Obrador de extender culpas a las generaciones actuales son parte de la misma estrategia. Se emplea el nacionalismo rancio e ignorante para apelar a los instintos más bajos de sus seguidores. Desgraciadamente, con éxito”, explica el ensayo.

El segundo punto que los une es que ni a AMLO ni a Abascal les agradan los medios de comunicación. “El presidente de Vox mantiene vetados a medios y periodistas españoles a pesar de las decisiones judiciales en contra. Pero aun siendo grave, el señalamiento a informadores desde su partido no alcanza la irresponsabilidad de López Obrador. Los ataques del presidente mexicano, que se ha referido a los periodistas como fantoches, mentirosos y mafiosos, tienen lugar en un país donde 142 han sido asesinados desde 2000 por hacer su trabajo”, evidencia el documento.

Son coincidentes también, dice el texto publicado en el NYT, en que para los populismos, la sociedad civil y las instituciones son un obstáculo.

“A Abascal le disgustan especialmente las de la Unión Europea, que comparó en un discurso con la Unión Soviética. Los organismos europeos estorban porque cumplen una importante función en la contención frente al radicalismo”, detalla.

Y señala que en menor medida, “López Obrador también ha emprendido un desgaste de los organismos que puedan ejercer de contrapoder. El Instituto Nacional Electoral, organismo autónomo encargado de velar por las votaciones democráticas, está entre sus objetivos predilectos, pero no es el único”.

El ensayo es más crítico en los dos últimos puntos de coincidencia. Sobre la irracionalidad de ambos personajes expone: “Nunca sabremos cuántas vidas se habrían salvado en México si el presidente hubiera gestionado la pandemia de COVID-19 con profesionalidad, en lugar de supersticiones. Difícil olvidar los días en que López Obrador le decía a los mexicanos que él se protegía del virus con amuletos y estampitas de santos. Las mascarillas, recomendadas por la ciencia, le parecen inútiles”.

Mientras que en España, el partido Vox no tuvo bajo su control el tema gubernamental, pero “sus líderes por ejemplo, consideran que no vacunarse puede ser una decisión respetable en ‘gente adulta informada’. La formación de Abascal forma parte de la exuberante irracionalidad con la que los dirigentes de México, Brasil o Estados Unidos agravaron la pandemia”.

Como quinto elemento de coincidencia, el ensayo define que ambos personajes sufren de una “hipocresía desacomplejada. No hay populista coherente porque la esencia misma de su discurso está en el oportunismo y el sesgo”.

Con información de Latinus

 

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